Querido diario: Hace dos meses que he cumplido quince años y como no tengo ninguna amiga en quien confiar, te voy a contar a ti las cosillas que me pasan, lo que hago, lo que siento, lo que deseo. Diario, ¿quieres ser mi amigo? ¿Quieres ser mi confidente? ¿Quieres participar en mis alegrías? ¿Quieres consolar mis penas? !Por favor! no me digas que no, estoy tan sola… Si, ya sé; es verdad que en casa no falta gente, que siempre hay alguien con quien hablar, que papá, mamá, la chacha, la tía María, Elena, Rosa, Moncho, Marisa y yo, formamos una bonita familia numerosa pero no es bastante y tú lo sabes; para abrir mi corazón necesito a alguien que me escuche en silencio, a alguien que me escuche sin interrumpirme y sin ponerle “peros” a mis ideas, a alguien que no me dé consejos fastidiosos, ni me diga lo que tengo que hacer, a alguien, en fin, que acepte mis locuras. ¡Tengo tantas ganas de vivir! Así comienza este libro que es sólo una parte de un diario íntimo en el cual la autora nos revela sus sensaciones, placeres, preocupaciones y desilusiones.
|